sábado, agosto 26, 2006
(Luego de un par de porros, la perspectiva de toda conversación puede cambiar. Y eso fue lo que pasó ayer, mientras festejaba en casa de Vannia, su regreso a España)
Desde que tengo uso de razón, o por lo menos, memoria reciente, ha llegado un punto en que se colapsa con el tema de los hombres.
Ya vi llorar a miles de amigas, las también, me han visto llorar a mí, más de una vez, por algún “hijueputa”. Y las preguntas-respuestas (si es que la tienen), siempre son las mismas, llegando a la concusión de que a todas nos gusta sufrir.
Pero dentro de esta conversación tan común y fresa, nunca falta la sicóloga del grupo, que salta al estrellato con el prostituido Complejo de Edipo. Por ahí, aparece el amigo morboso, que recuerda aquel comercial de Mtv, en que la tierna lactancia de un niño, terminaba convertida en la mamada de tetas más excitante de la historia televisiva. ¿Enfermo? no sé, por el momento, solo me produce risa…quizás porque no soy madre (lo más seguro, todo a su tiempo).
Así, el tema de Edipo terminó diluido en la unísona carcajada, producto de otras conversaciones que, desde luego, ya nada tenían que ver con los hombres. Sin embargo, hoy que me levanté, para despedir a Vannia por décima vez, los diálogos de la madrugada anterior habían desaparecido de mis recuerdos, casi por completo…Si no hubiese sido, porque agarré una revista, que me llevó a un artículo maravillosamente real, sobre los malos polvos. Específicamente, los hombres que son malos en la cama. Esa raza, es un tema aparte. A mí, me revivió el tema de Edipo, entre otras cosas. Y con la misma atrevida ignorancia que, a veces, me caracteriza, le lancé una puñalada a una de esas amigas que sufría por un amor pasado.
Sentencié “Los hombres, que quieren algo serio, buscan a una tipa que les pueda hacer de madre, los otros, que solo quieren joder, están para eso…para joder” (y punto).
Conclusión: Niña, te ves muy madre para ese tipo.
La realidad, puede sonar bien hija de puta, pero de eso se trata la realidad.
Por la reacción de mi pobre amiga, reconozco que fui impenitente…aunque creo que en una medida razonable.
Todo esto puede sonar como ese dicho “irónico” de…Descubrir el agua tibia…
Pero nunca está de más conocer con certeza, la temperatura ideal del agua con la que te vas a bañar.

Desde que tengo uso de razón, o por lo menos, memoria reciente, ha llegado un punto en que se colapsa con el tema de los hombres.
Ya vi llorar a miles de amigas, las también, me han visto llorar a mí, más de una vez, por algún “hijueputa”. Y las preguntas-respuestas (si es que la tienen), siempre son las mismas, llegando a la concusión de que a todas nos gusta sufrir.
Pero dentro de esta conversación tan común y fresa, nunca falta la sicóloga del grupo, que salta al estrellato con el prostituido Complejo de Edipo. Por ahí, aparece el amigo morboso, que recuerda aquel comercial de Mtv, en que la tierna lactancia de un niño, terminaba convertida en la mamada de tetas más excitante de la historia televisiva. ¿Enfermo? no sé, por el momento, solo me produce risa…quizás porque no soy madre (lo más seguro, todo a su tiempo).
Así, el tema de Edipo terminó diluido en la unísona carcajada, producto de otras conversaciones que, desde luego, ya nada tenían que ver con los hombres. Sin embargo, hoy que me levanté, para despedir a Vannia por décima vez, los diálogos de la madrugada anterior habían desaparecido de mis recuerdos, casi por completo…Si no hubiese sido, porque agarré una revista, que me llevó a un artículo maravillosamente real, sobre los malos polvos. Específicamente, los hombres que son malos en la cama. Esa raza, es un tema aparte. A mí, me revivió el tema de Edipo, entre otras cosas. Y con la misma atrevida ignorancia que, a veces, me caracteriza, le lancé una puñalada a una de esas amigas que sufría por un amor pasado.
Sentencié “Los hombres, que quieren algo serio, buscan a una tipa que les pueda hacer de madre, los otros, que solo quieren joder, están para eso…para joder” (y punto).
Conclusión: Niña, te ves muy madre para ese tipo.
La realidad, puede sonar bien hija de puta, pero de eso se trata la realidad.
Por la reacción de mi pobre amiga, reconozco que fui impenitente…aunque creo que en una medida razonable.
Todo esto puede sonar como ese dicho “irónico” de…Descubrir el agua tibia…
Pero nunca está de más conocer con certeza, la temperatura ideal del agua con la que te vas a bañar.
