viernes, septiembre 01, 2006
(Fondo musical: Twin Peaks Theme-Angelo Baladamenti/David Lynch)

–– ¿Desea tomar algo niña Aura?
–– No, gracias…ehhhste ¿Algo cómo qué?
–– ¿Una cerveza estará bien?
–– No…no importa…la cerveza solo me gusta cuando estoy contenta…un ratito sola, sí.

El lugar era su cuarto. Aura, la niña, nunca supo de donde salió ese caballero amable que le ofreció algo de beber. Pero la delicadeza de su voz le gustó. Siempre.
La habitación estaba vacía; los demás dormían por ahí.
El insomnio, jamás se hacía esperar para ella…se creía el amante deseado. Aura, no se sorprendía... tampoco le entusiasmaba su llegada.
Solo, lo vivía y, por supuesto, le hacia conversación como a cualquier otro mortal, de preferencia más tímido que ella. Es que lo que tenía de inoportuno el Don, lo tenia de interesante. Ambos pensaban que la noche era mucho más hermosa y auténtica, por eso de que los sueños no son actuados, opuesto de las acciones cotidianas del día, casi todas premeditadas. La diferencia entre el Don y la Niña y muy notoria, eso sí, era la edad. La Aura tenía poco más de veinte años. Según el horóscopo occidental debía ser una piscis, pero para los orientales, era un simpático chancho. Ella no creía mucho en esas cosas, no por escéptica, sino por desencantada. El Don, nunca quería revelar su edad, pero así se haga el gracioso, todos sabemos que es infinita.

(De Fondo: Audrey´s Dance-Angelo Baladamenti/ David Lych)


Un vez se le salió al Don decir que había nacido en el año de la cabra, aunque desde que Woody Allen estereotipó a las mujeres que creen el horóscopo como estúpidas (le importaba eso, a pesar de no ser mujer), el Don se hacía el difícil con el tema. Fueron varias madrugadas de conversación insistente.
Se puede decir que fue un poco ingenuo, porque Aura ya le había advertido lo mucho que le gustaba chismosear y mentir (Al menos, la humanidad tendrá más opciones para adivinar el año en que nació el Don; aunque es posible que este, sea un mejor mentiroso). Sí…mejor mentiroso que Aura, cualquiera. Tal vez haya sido un regalo para que la niña se crea salvadora de la humanidad o genio. Y si no se siente como ninguna de las alternativas anteriores, al menos pensará que es especial. Aunque a la Aura más le gustaba la idea de ser espacial-sideral. Y por eso, nada más que por eso, esperaba la noche con ansias. El cielo estrellado y la levitante sensación de esas horas, la hacían aguardar.

(De Fondo: Freshly Squeezed- Angelo Baladamenti/ David Lych)


A las cinco y media, el Don agarraba su saco negro y comenzaba a dar vueltas para despedirse. Aura, estaba cada vez más del lado de los sueños, una situación que la ponía por de más incoherente.
Jugaba con cenizas de cigarrillo, humedeciendo con saliva, la punta de su dedo índice…esta se pegaba, casi siempre, intacta. Limpiaba y se divertía, burlándose de la fragilidad de la ceniza…y de la cara de partida del Don.

(De Fondo: Le Petit Nicolas-Gabriel Yared)

A las seis de la matina, luego de vomitar, el cuarto de Aura volvía a estar en silencio. Afuera, todos se alistaban para ir al trabajo o hacer labores del hogar.
Ella, en cambio, sudaba y jadeaba por el calor. En sus sueños volvía a aparecer el insomnio. No conversaban. Amistad de estricta vigilia.


(De Fondo: 37*2 Le Matin-Gabriel Yared)

Aura salía en su cuerpo de vieja infinita a desconocerse en la ciudad... con la tristeza de saber que en los sueños, también se actúa. Aunque ellos... decían creer lo contario.