martes, septiembre 05, 2006

Un placer pequeño del que disfruto mucho es comer en familia. En mi casa, somos cinco. Los fines de semana, entre primos, tíos, novios, amigos y colados, llegamos a 15.

La protagonista de la mesa, como siempre, es mi abuela Violeta. Ella es un viejita adorablemente arrogante: “Yo sé quien soy y de donde vengo”. En mi época de adolescente rebelde le discutía con vehemencia, porque me caía chancho esa frase. Ahora, ya no le hago caso. Más bien, me gusta lanzar temas polémicos en la mesa, para ver como todos se matan por saber más. Hoy el tema fue: Consuelo Benavides. Hoy, la sorprendida fui yo. Una idea, llevó a la otra y hablaron de aquella vez en que metieron presa a mi abuelita por confunsión (la confundieron con una tal Paca Arízaga). El hecho ocurrió hace 31 años, en plena junta militar. “Vivi”, como la llamamos de cariño, cruzó la calle para comprar unas cosas y le pidió a los estudiantes, que se encontraban el 9 de Octubre, que no lancen mas piedras, porque dañaban la ciudad (parece que Guayaquil ha sido siempre igual). Por ahí, algún policía sordo pensó que mi abuela le decía a los niños que los apedreen más duro. La subieron en el balde de una miota policial, le pegaron e insultaron (parece que Guayaquil ha sido siempre igual). “Vivi” hoy solo alzo la cabeza para decir “Yo le dije, no saben con quien se han metido”; y si que no sabían con quien. “Me dijeron hija de puta, y yo le dije al policía, no soy una hija de puta, porque no me ha parido su madre”. Bastó ese atrevimiento a la autoridad, para que la llevaran al casino de la policía nacional (si, hay cosas que yo tampoco sabía). En este punto, no estaba segura de si sentir más pena por mi abue o por los policías. En resumen, aparecieron algunas influencias, los parientes militares, el amigo político, las aclaraciones.

Hoy me entero que 500 mil personas salieron a marchar (sí, la típica marcha) a favor de Violeta. Sin embargo, mi abuela, no parece sentirse orgullosa por eso, a pesar de haber salido como “Johny Walter” de esta historia. Carta del Gobernador, carta de fulano, carta de sultano. Abuso de poder, palancas.

Creo que ella y yo sentimos la misma vergüenza: Guayaquil, siempre ha sido igual.