lunes, julio 31, 2006
Cuando emprendo un viaje largo en carro, en avión o lo que sea, mi lengua se calla y mi cerebro empieza a volar. Supongo que ese estado de meditación nos ocurre a todos, a diario, en distintas y distantes situaciones. Por eso, como copiloto suelo ser una persona bastante aburrida, las ocurrencias cotidianas pasan a segundo plano, así como el hambre, la furia y la euforia feliz. Suelo ser una persona bastante molesta,aunque, por lo general, es siempre lo contrario. Milan Kudera, en su libro La Broma, describe muy bien como las situaciones más aberrantes y complejas, terminan reducidas a un simple chiste. La capacidad de trasformar un momento de insastifacción a la "banalidad" de una broma es una cualidad. Y sí, puedo sonar como una persona poco modesta (eufemismo), pero eso no lo voy a discutir. ¿Por qué? No se trata solo de eso. Si la luz puede cambiar un paisaje hermoso en un paraíso o, por el contrario, en un infierno, concluyo con que es el tiempo el que debilita recuerdos desagradables; esos que, generalmente, se traducen en experiencias. Un Cliché muy cierto. Dualidad tiempo-broma.
Me refiero, en general, a mi familia*. La apatía siempre fue el estado con el que me enfrentaba al hecho de compartir conversaciones que no me interesaban. Caras que para mí son antiguamente aburridas, pero que me producen ideas nuevas, las que no comparto con facilidad. Antes, no lo veía así.
Sin embargo, no deseo que mi vida termine reducida a una carcaja, a pasadas adolescentes, aquellas que alguna vez hice con mis amigas.
Supongo que todo esto tiene que ver con la descontextualización de los estados. La gente hace chistes sobre el cabezazo de Zidane a Matarazzi en el reciente mundial (cuando todo tiene que ver con una situación étnica), o sobre los aviones que se estrellaron en las Torres Gemelas el 11 de Septiembre. Automáticamente, se habló del cambio de nacionalidad de Bin Laden, ese que en español se hace llamar Elvira Torres**.
Aún así, me sigue pareciendo una cualidad, un talento, que poco tiene que ver con el olvido.
Las horas, los relojes y el tiempo son para mí uno de los inventos más complejos de los humanos. Por eso, evito relojes, aunque estos se colen en mi vida, porque no se pueden excluir del todo, porque yo dejaré de existir antes que ellos.
Para el próximo viaje que realicen, les puedo recomendar algo que a mí me funciona con mucha efectividad. Pegar la cabeza contra la ventana de cualquier medio de transportación (al disimulo, no como French Poodle), es una forma de jugar a controlar el tiempo. Les garantizo que este va a pasar mucho más rápido.
Y no es un chiste.
*No hablo de ustedes.
** También pueden ser chistes agrios.
Me refiero, en general, a mi familia*. La apatía siempre fue el estado con el que me enfrentaba al hecho de compartir conversaciones que no me interesaban. Caras que para mí son antiguamente aburridas, pero que me producen ideas nuevas, las que no comparto con facilidad. Antes, no lo veía así.
Sin embargo, no deseo que mi vida termine reducida a una carcaja, a pasadas adolescentes, aquellas que alguna vez hice con mis amigas.
Supongo que todo esto tiene que ver con la descontextualización de los estados. La gente hace chistes sobre el cabezazo de Zidane a Matarazzi en el reciente mundial (cuando todo tiene que ver con una situación étnica), o sobre los aviones que se estrellaron en las Torres Gemelas el 11 de Septiembre. Automáticamente, se habló del cambio de nacionalidad de Bin Laden, ese que en español se hace llamar Elvira Torres**.
Aún así, me sigue pareciendo una cualidad, un talento, que poco tiene que ver con el olvido.
Las horas, los relojes y el tiempo son para mí uno de los inventos más complejos de los humanos. Por eso, evito relojes, aunque estos se colen en mi vida, porque no se pueden excluir del todo, porque yo dejaré de existir antes que ellos.
Para el próximo viaje que realicen, les puedo recomendar algo que a mí me funciona con mucha efectividad. Pegar la cabeza contra la ventana de cualquier medio de transportación (al disimulo, no como French Poodle), es una forma de jugar a controlar el tiempo. Les garantizo que este va a pasar mucho más rápido.
Y no es un chiste.
*No hablo de ustedes.
** También pueden ser chistes agrios.









