viernes, enero 09, 2009
Cada vez que caigo en estado de tedio, aparece algo que por lo general es un artista capaz de revivir mi conciencia con su obra. Hace poco me topé con el inglés Banksy (Gracias a que una inútil conocida del, hasta hace poco, inútil facebook se hizo fan). Del personaje, que se especula empezó con esto en 1.998, se sabe poco (o lo necesario) por ser un artista de la calle, para quienes el anonimato puede ser un sinónimo de libertad. El mal llamado grafitero (sin desmerecer a los que se dedican a este oficio, que más que artístico es antropológico) imprime imágenes irreverentes con contenido social, político y estético en las paredes viejas que construyen Bristol, Londres y otras ciudades, la mayoría europeas y gringas.
Su cara es hasta ahora tan desconocida como las paredes donde proyecta sus ideas...aunque gente de la farándula hollywodense ya tiene sus obras colgadas en las lujosas paredes de sus casas.
(Ahí es cuando pienso que todos los prejuicios contra la "posmodernidad" deberían irse a la mierda o que la repulsión humana hacia el presente es un síntoma que se da en todos los siglos)
Hace 5 años (demostrando que nuestras versiones folclóricas-criollas no se hacen esperar) el artista guayaquileño Daniel Adum Gilbert provocó una invasión de chanchitos multicolores estampados en varias paredes de Guayaquil (y a la vez pocas) ubicadas en sectores específicos ( la mayoría de fácil acceso para cualquier joven de clase media-alta, con pinta de Woody Allen amigable) que buscaba denunciar o, más bien, comparar a los representantes de la democracia con cerdos, casi adultos, casi niños. Una vez más, la viveza de la (más colorida que los chanchos) prensa se valió de una cadena de esas que circulan todos los días en internet, como documento y prueba de que esta oda al cerdo estaba relacionada con una venganza de los Latin Kings y Los Ñetas contra los aniñados de Samborodón, Ceibos, Urdesa y sus zonas aledañas (incluso en la carretera vía a la costa, donde vi los últimos chanchitos pintados en su hábitat natural).
Los actualmente iconos del periodismo de investigación de pantalla se dedicaron a cubrir "la noticia" y los columnistas de los diarios más "respetables" se burlaban de este acontecimiento. En esta parte la elipsis es necesaria. Al final del cuento, Adum y su novia (quienes en principio negaron estar vinculados al tema y solo hablaban como autoridades artísticas) terminaron con rodillo en mano, poniendo pintura blanca sobre cada cerdo de la ciudad, luego de recibir amenazas por parte del municipio y ser reprendidos públicamente por Marcía Gilbert, tía de Adum y directora de la Universidad que fabrica más creativos por año y en donde, por supuesto, estudió su rebelde sobrino.
La fama del Woody guayaco y su "no arte sinceptual" duró menos que el orgasmo de un cerdo. (¿es verdad eso de que dura media hora?)
http://www.danieladumgilbert.com *
Ver a Banksy me hizo recordar la anécdota mediática de Adum y aunque no parezca, respetarlo por un lapso de tiempo. A pesar de que el nombre de su movimiento artístico suene ridículo en cada una de sus letras y se jacte de no tener un concepto, su obra trasciende la estupidez humana y deja un mensaje claro: la política es de cerdos, más aún la "democracia" dictatorial de los países sudamericanos. El inquieto joven fue un medio de expresión artístico-urbano que dejó, si bien no fue una idea, si un sentimiento claro a vista y paciencia de todos los que vivimos en esta aburrida ciudad, la que se limitó a tomar el hecho como una travesura, demostrando que el tamaño, la modernidad y los millones de habitantes no garantizan la comprensión de los conceptos universales más básicos... y que, en general, los artistas nuevos no son capaces de defender y ni pelear por sus obras.
Antón de la CTG se resiente y hace berrinche por obra de artista
Más Banksy y * Adum solo el link, porque su página tiene derechos de autor.
Su cara es hasta ahora tan desconocida como las paredes donde proyecta sus ideas...aunque gente de la farándula hollywodense ya tiene sus obras colgadas en las lujosas paredes de sus casas.
(Ahí es cuando pienso que todos los prejuicios contra la "posmodernidad" deberían irse a la mierda o que la repulsión humana hacia el presente es un síntoma que se da en todos los siglos)
Hace 5 años (demostrando que nuestras versiones folclóricas-criollas no se hacen esperar) el artista guayaquileño Daniel Adum Gilbert provocó una invasión de chanchitos multicolores estampados en varias paredes de Guayaquil (y a la vez pocas) ubicadas en sectores específicos ( la mayoría de fácil acceso para cualquier joven de clase media-alta, con pinta de Woody Allen amigable) que buscaba denunciar o, más bien, comparar a los representantes de la democracia con cerdos, casi adultos, casi niños. Una vez más, la viveza de la (más colorida que los chanchos) prensa se valió de una cadena de esas que circulan todos los días en internet, como documento y prueba de que esta oda al cerdo estaba relacionada con una venganza de los Latin Kings y Los Ñetas contra los aniñados de Samborodón, Ceibos, Urdesa y sus zonas aledañas (incluso en la carretera vía a la costa, donde vi los últimos chanchitos pintados en su hábitat natural).
Los actualmente iconos del periodismo de investigación de pantalla se dedicaron a cubrir "la noticia" y los columnistas de los diarios más "respetables" se burlaban de este acontecimiento. En esta parte la elipsis es necesaria. Al final del cuento, Adum y su novia (quienes en principio negaron estar vinculados al tema y solo hablaban como autoridades artísticas) terminaron con rodillo en mano, poniendo pintura blanca sobre cada cerdo de la ciudad, luego de recibir amenazas por parte del municipio y ser reprendidos públicamente por Marcía Gilbert, tía de Adum y directora de la Universidad que fabrica más creativos por año y en donde, por supuesto, estudió su rebelde sobrino.
La fama del Woody guayaco y su "no arte sinceptual" duró menos que el orgasmo de un cerdo. (¿es verdad eso de que dura media hora?)
http://www.danieladumgilbert.com *
Ver a Banksy me hizo recordar la anécdota mediática de Adum y aunque no parezca, respetarlo por un lapso de tiempo. A pesar de que el nombre de su movimiento artístico suene ridículo en cada una de sus letras y se jacte de no tener un concepto, su obra trasciende la estupidez humana y deja un mensaje claro: la política es de cerdos, más aún la "democracia" dictatorial de los países sudamericanos. El inquieto joven fue un medio de expresión artístico-urbano que dejó, si bien no fue una idea, si un sentimiento claro a vista y paciencia de todos los que vivimos en esta aburrida ciudad, la que se limitó a tomar el hecho como una travesura, demostrando que el tamaño, la modernidad y los millones de habitantes no garantizan la comprensión de los conceptos universales más básicos... y que, en general, los artistas nuevos no son capaces de defender y ni pelear por sus obras.
Antón de la CTG se resiente y hace berrinche por obra de artista
Más Banksy y * Adum solo el link, porque su página tiene derechos de autor.








